El ciberacoso es el acoso que tiene lugar en dispositivos digitales como: móviles, ordenadores y tabletas. Los medios que se usan para acosar a las víctimas son muy diversos: mensajes de texto, aplicaciones, redes sociales, foros o juegos interactivos

Se puede considerar ciberacoso enviar, publicar o compartir contenido ofensivo, perjudicial, falso, o cruel sobre otra persona, con el fin de humillarla o avergonzarla. En muchos casos este tipo de actos son ilegales y por tanto denunciables.

Una de las cosas que complica este tipo de situaciones que ocurren a través de internet, es el anonimato que este entorno permite, pues facilita que el ciberacoso pueda abarcar casi todos los ámbitos de la vida de la víctima, es decir: ambiente educativo, trabajo, vida social o amorosa. Y al no conocerse la identidad del acosador, aunque se denuncien los hechos, en muchos casos no basta para abrir una investigación, identificarlo y que pague por el delito cometido.

Peculiaridades del ciberacoso:

  • La persistencia: los dispositivos digitales e internet facilitan la comunicación inmediata y durante las 24 horas, por lo que las víctimas no tienen un minuto de tranquilidad.
  • La permanencia: la información difundida a través de internet, es permanente y de dominio público, a menos que se reporte o elimine (proceso largo y complejo). Por lo que dar mala reputación a alguién, puede tener un impacto muy negativo en muchas esferas de la vida y a lo largo del tiempo.

Se pueden identificar tres tipologías de ciberacoso:

  1. Ciberacoso:

Es cuando el acoso ocurre entre personas adultas. Es decir, tanto la víctima como el ciberacosador son mayores de edad.

  1. Ciberacoso sexual:

Es cuando el fin del ciberacoso es de tipo sexual.

  1. Ciberacoso escolar o ciberbullying:

Es cuando el acoso ocurre entre menores de edad. Es decir, tanto la víctima como el ciberacosador son menores. Este tipo de acoso normalmente se inicia en el ámbito educativo.

Los niños y jóvenes en edad escolar son las blancos potenciales del ciberacoso, por lo que es muy importante educarlos sobre los riesgos a los que se enfrentan en las redes sociales y controlar su actividad en ellas.

Posibles consecuencias del ciberacoso

  • Psicológicas:

Se trata de las consecuencias más graves, derivadas de este tipo de acoso. La gravedad de los mismos puede variar, dependiendo del perfil de la víctima, del tipo de acoso y del apoyo recibido. Se pueden manifestar como:

  • Depresión
  • Desconfianza hacia cualquier persona
  • Aislamiento
  • Alteraciones en el sueño
  • Trastornos alimenticios…
  • Físicas:

Este de tipo de consecuencias se presentan cuando el acoso se extiende al mundo físico, y la víctima sufre algún tipo de agresión por parte de su acosador. Para evitar este tipo de consecuencias, lo recomendable es no acudir nunca a encuentros pedidos por el acosador.

  • Sexuales:

Cuando se trata de un ciberacoso de carácter sexual, las consecuencias más habituales son: la sextorsión o el grooming. Cuyo objetivo en ambos casos es obligar a las víctimas a realizar acciones actos sexuales sin su consentimiento y luego difundirlo. En el caso del grooming, el acosador es un adulto, por lo que podría ser condenado por  abuso sexual. En cambio en el caso de la sextorsión, el acosador puede ser de cualquier edad. Pero en ambos caso se debe acudir a las autoridades y denunciar los hechos.

¿Cómo afrontar el ciberacoso?

Todos los que tenemos un móvil, una tablet o cualquier dispositivo informático y que comparta en redes sociales como: Twitter, WhatsApp, Snapchat, Facebook, YouTube, etc, podemos ser víctima de ciberacoso. La mejor forma de evitarlo sería no utilizar ningún tipo de red social, ni dispositivo electrónico, pero esto es impensable en el mundo de hoy.

Es por esto que hay que buscar medidas menos drásticas para evitar estos peligros. Por ejemplo:

  • Ser observadores y animar a las personas que creamos que pueden estar siendo víctimas de un ciberacoso a pedir ayuda.
  • Bloquear las cuentas que los ciberacosadores utilizan para difundir su odio en las redes sociales u otros canales electrónicos
  • Denunciar a los ciberacosadores ante los servicios, como Facebook, Twitter, entre otros.
  • Denunciar ante las autoridades o instituciones cualquier hecho de esta naturaleza y nunca ser cómplice por omisión.
  • Proteger todas las contraseñas y dispositivo móvil mediante un contraseña robusta. Para evitar que un acosador tenga acceso a archivos e información privada.
  • Encriptar nuestras fotos y videos íntimos para evitar que caigan en manos equivocadas. Existen aplicaciones, como HushApp, que pueden ayudar en esta tarea.

En conclusión detener el ciberacoso es una labor colectiva, apoyemos y defendamos a las víctimas. Y trabajemos para que  exista una conciencia social en la materia y una mejor educación para un uso responsable de los medios digitales.

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